En un pronunciamiento público, Ocampos sostuvo que atraviesa un momento de dolor por lo que calificó como “ataques y manipulaciones” contra su persona.
“Como Primera Dama, mi compromiso con mis ejes de trabajo sigue firme e inquebrantable”, aseguró, resaltando que su labor siempre se guió por el respeto, el buen trato y la voluntad de tender la mano a quienes la rodean.
La esposa del presidente recordó que su entorno cercano recibió de ella apoyo y oportunidades, lo que vuelve más doloroso el sentimiento de traición. “Cuando esa confianza se quiebra —y a ello se le suman grandes intereses de otros que buscan desprestigiar para su beneficio propio— invaden el dolor, la tristeza y la decepción”, expresó.
En otro pasaje del comunicado, Ocampos apeló a la fe como sostén en este proceso. “Solo me resta confiar en Dios y en el tiempo, que pone todo y a todos en su lugar”, concluyó.
Desde sectores políticos, se apunta a un trasfondo económico en el conflicto. Se menciona la frustrada fusión entre el Banco Atlas, propiedad de la familia Zucolillo, y otra entidad bancaria, lo que habría significado para los dueños de ABC Color ganancias diarias de hasta 250.000 dólares. El freno a esa operación sería, según estas versiones, el origen de la ofensiva mediática actual contra el Gobierno, con la Primera Dama como principal blanco.